Site Builder

Salvar el campo

Mariano SIERRA S. (marsblawyer@gmail.com)

Cordial saludo:

Me llego un informe de su revista la cual comparto pues el país necesita ser informado sobre como está funcionando el agro en Colombia, sobre quienes están trabajando por la economía mas importante y la mas descuidada por el estado, Les comparto un articulo acerca del agro que espero contribuya a sacar adelante esta economía, pero lo mas importante es rescatar a nuestros campesinos quienes en el silencio de su laboreo todos los días nos permiten suministrar el pan de cada día. Honor y gloria a nuestro campo pues de allá venimos todos.

Los hombres no nos hemos dado cuenta de la grandeza de nuestro campo. Muchos nacimos y nos desarrollamos en el campo. Fueron los campesinos quienes nos dieron la independencia.

Nunca es tarde para reconocer los yerros cometidos contra los campesinos y todas las demás etnias. El campo atesora principios naturales y humanos que generan vida. El hombre nunca puede olvidar los orígenes que le han dado al país desarrollo aun en medio de tantas falencias, que le han dado y le siguen dado el alimento. Hay unos idiotas que dicen que el campo no es centro de desarrollo, que allí no cabe la tecnología, ni la educación. El campo es libertad, el campo proporciona al hombre soluciones para combatir el gran mal universal. 


EL HAMBRE

El campo genera la más sublime grandeza verde contra la crisis ambiental. Allí se escuchan las mejores orquestas vivas al trino y revuelo de las arpas sonoras de las aves, allí los arboles purifican el ambiente, allí el rocío mañanero baña la tierra, allí el viento respira paz.


En el campo también hay pilos, también caben las estructuras de formación educativa, de protección a la salud, allí también la agroindustria florece. En el campo también hay mujeres que en silencio arañan la tierra y la embellecen con sus manos, allí también crecen y se desarrollan los niños viviendo su proceso humano.


El campo también tiene derecho a la paz, paz que le han arrebatado las elites, los gamonales y terratenientes, usurpadores de la tierra.


En el campo también hay pobreza y hambre. El campo está lleno de líderes silenciosos, revolucionarios independentistas que otrora surcaron cordilleras, ríos, montañas, llanuras cubiertos de harapos pero con amor de patria que se alzaron tenaces al mando de Bolívar logrando la independencia que otros amañados no han podido consolidar por su desmedida ambición más fuerte que al amor a la patria.


El campo también tiene derecho a vías de comunicación, a puentes y tantas otras estructuras de servicios públicos para que puedan desplazar el fruto de su trabajo que usureros les arrebatan por míseros precios.


El campo también es Colombia, el campo también necesita ser gobernado no olvidado, siendo el olvido el mayor azote que se la infringido. Puede más el choque de intereses personales, puede más el desalojo de las tierras.


Los paros agrarios se convierten en la ley del campesino contra las leyes opresoras que privatizan las tierras, contra la tramitología para recibir los beneficios para importar insumos a mejores precios, para obtener crédito a bajos intereses y para obtener el beneficio de precios de sus productos, para lograr acuerdos estatales.


El campo colombiano vive una eterna agonía. Ningún gobierno ha realizado proyectos en defensa de los derechos del campesino. Todo ha sido un rosario de promesas plasmadas en unos acuerdos canallas.


Las estrategias que se diseñan acosadas por los paros son politiqueras, engañosas que nunca se han cumplidos o solo a medias prolongando más las agonías.


La historia del campesino colombiano, es el resultado de una democracia parcializada. La respuesta del estado al reclamo del campesino es la fuerza policial , el enrolamiento de sus jóvenes para el ejército y el desplazamiento del campesino a las ciudades -el movimiento campesino ha venido realizando grandes luchas por la reivindicación de sus derechos, por un modo de vida digno y la defensa de sus tierras-.


La retórica del estado cuando revisa las peticiones del campesino es someterlo a las políticas neoliberales y a las cadenas de explotados.


Nuestro campesino esta siempre a la búsqueda de tener confianza en el estado y sus instituciones que siempre lo han dejado a merced de su suerte acudiendo a la importación de alimentos.


Los errores históricos del estado no pueden someter al campesino a la protesta que aunque justa, no es el mecanismo de un gobierno que se dicta democrático, que tiene un fin constitucional cual es el bienestar de sus ciudadanos.


Ante este panorama que más acertado que traer a colación la expresión de un historiador quien escribió,,,, El cambio social más drástico y de mayor alcance de los tiempos, es la muerte del campesino, de su abandono, de su desalojo.


El campo colombiano es todo un resultado de la libertad, donde nunca se vio la derrota, sino la lucha independentista, la gesta conquistadora. Hoy este campo se sigue surcando por hombres, mujeres y niños curtidos por el sol, llevando sobre sus espaldas la injusticia como paga por su redención, inmersos en el tiempo, transformando la tierra, defendiendo su chacra, enfrentado a un porvenir incierto, escaso de oportunidades.


Las prácticas sociales y los cambios institucionales en nada han servido estructurar una defensa jurídica del campesino. La contribución campesina a la economía del país han sido un baluarte así no se les haya reconocido. Desde siempre, campesino y etnias se han enfrentado a la hostilidad del estado dejando ver en claro los abusos a los sistemas de trabajo, a los cobros de impuestos.


Todo derecho político le ha sido negado, toda conquista ha sido una gran lucha demostrada por los paros y por la exigencia de una reforma agraria que ha quedado a merced del clientelismo politiquero, gamonal y terratenientes.


La legislación dista mucho para garantizar unos derechos agros siendo esta la gran causa para que los campesinos siempre estén desamparados, para de esta manera poder maniobrarlos donde inclusive la misma iglesia ha sido promotora de su desprotección.


Nuestros campesinos hombro a hombro desde el alba hasta el atardecer luchan contra todo lo que nadie en su justo juicio puede ignorar el papel protagónico de nuestros campesinos para el desarrollo del país. Su arriesgado sacrificio en medio de las más deplorables condiciones debe ser expresado con sentido humano. La entrega heroica al servicio del país es un hecho, como también es una verdad de apuño el pago que han recibido como contraprestación a su ardua labor.


De allí que el porvenir es un compromiso. Entender así las cosas nos hace responsables de su porvenir incierto. Basta ya de seguir pisoteando sus derechos. El campesino no necesita dádivas ni recuerdos en su fiesta para ponderarlos cínicamente. Ellos todos los días nos entregan el pan de cada día, sin descanso, con la cruz a cuesta, cual siervo sin tierra.

....................................................................................................................................................................................................

MARIANO SIERRA S. / marsblawyer@gmail.com

¡COMPARTE ESTA PÁGINA!