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El hambre mundial vuelve
a atacar

GES I Grupo Editorial El Satélite I Fuentes: BBC y FAO
Director: Octavio Quintero

Los conflictos políticos y los fenómenos naturales se asocian a las inequidades tributarias y distributivas para mantener la vergüenza mundial de millones de personas muriéndose de hambre. Cuba es el país latinoamericano con menor proporción de población por debajo de la línea de pobreza, junto con Uruguay y Brasil, según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, FAO/2017.

[Redacción RED-GES/El Satélite] La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela el cuadro de los países latinoamericanos con su respectivo porcentaje de población por debajo de la línea de pobreza (aguantando hambre), encabezado por Bolivia, Nicaragua y Guatemala. Al final del cuadro se puede ver a los tres países con menor índice de población en condiciones infrahumanas, encabezados por Uruguay, Brasil y Cuba.

Las estadísticas sobre población subalimentada es una socorrida muletilla política utilizada por la derecha para socavar gobiernos de centro-izquierda. Pero lo que se pude ver en el cuadro, y lo que explican los técnicos de la FAO, es que la pobreza en latinoamericana, y el mundo en general, obedece a diversos factores y, entre estos, los políticos asociados a conflictos ideológicos o religiosos.

Por ejemplo, aunque Bolivia encabeza el índice de subalimentación, y alguien pudiera achacarla a las políticas sociales del régimen, las estadísticas revelan que este país es el que más ha disminuido el hambre de su población en los últimos 20 años.

Al respecto, el informe subraya que el deterioro que se observó en torno a la lucha contra el hambre en el mundo a lo largo del 2016, obedeció mucho a conflictos que afectaron considerablemente la seguridad alimentaria y aceleraron las hambrunas que recientemente han vuelto a aparecer.

Otro comentario interesante de este experto es que, aunque la mayor exposición del drama humano se concentra actualmente en Venezuela, “hay otros países de la región que en la actualidad presentan niveles muchos más altos de desnutrición”, como puede observarse en el cuadro.

Y una última reflexión: el drama del hambre estructural en el mundo obedece más a inequitativos sistemas tributarios que conllevan a mala distribución de los ingresos y la concentración de la riqueza; a políticas de mercado que favorecen más a las empresas que a los consumidores; a la evasión fiscal, excesiva y escandalosa en todos los países; a falta de reformas agrarias que apoyen la producción de alimentos, sobre todo en los países del llamado ‘Tercer Mundo’; a cuestiones climáticas y otros fenómenos naturales o, a ubicaciones geográficas de países en zonas de por sí, infértiles.

EL CASO VENEZOLANO
De hecho, la presentación del informe de la FAO en la BBC carga la mano sobre el caso venezolano, al resaltar solo una parte de la verdad, diciendo que es el único país latinoamericano en donde el índice de subalimentación ha aumentado en la última década.

Puede comprobarse que el índice referido a Venezuela debe haberse disparado en los últimos dos o tres años, pero se toma toda una década, solo con el propósito soterrado de extenderlo a todo un régimen político de izquierda que incomoda hace años a la derecha imperante en la región.

En este orden, se calla, por supuesto, que cualquier país que sufra el bloqueo económico que sufre Venezuela, comandado por Estados Unidos y auspiciado por los regímenes neoliberales de América y Europa, entraría en dificultades.

Si uno se diera maña de seguir el curso de este informe técnico en toda la gran prensa mundial, podría percibir el mismo sesgo informativo, y esta es la importancia que van adquiriendo los medios alternativos y las redes sociales al desenmascarar la mentira organizada que se encierra en la divulgación de los medios tradicionales, históricamente al servicio de los potentados, y más hoy que se han apoderado económicamente de ellos.


SIMILITUD DE FACTORES

Haciendo abstracción de los sesgos políticos, en el informe pueden apreciarse factores no siempre potenciados en las noticias como el problema de los tres países que encabezan la tabla en los que se observan varios elementos comunes: (…) "Tienen una gran cantidad de población rural e indígena, muy vulnerable a los efectos climáticos, y tienen dificultades para acceder a servicios públicos básicos necesarios para la seguridad alimentaria. No es de extrañar que, en estos tres países con características similares, la inseguridad alimentaria disminuya menos que en otros países de la región".


Bolivia

El informe señala que en la última década el hambre en este país disminuyó de un 30,3% a un 19,8%. Bolivia ha sido afectado por desastres naturales como las inundaciones provocadas por los fenómenos de El Niño y La Niña en los últimos dos años. Además, hay zonas del país que se han visto afectadas por olas de frío y sequías que dejan a muchas familias en una situación de riesgo. Muchos de los agricultores producen casi exclusivamente para subsistir y los desastres naturales, que destruyen las cosechas, los dejan sin comida.


Nicaragua

Con un alto crecimiento económico en los últimos años, sin embargo, ocupa el segundo lugar en la lista del hambre regional. Y aunque efectivamente la subalimentación ha descendido en la última década desde un 24,4% a un 16,2%, aún sigue siendo considerada una amenaza para la población. Expertos piensan que el actual conflicto político hará descender drásticamente el crecimiento económico este año, algo que influirá negativamente en las condiciones alimentarias futuras de su población.


Guatemala

A diferencia de Bolivia y Nicaragua, donde bajaron los niveles de hambre en la población, en Guatemala la situación se ha estancado en el 15,8% en la última década. Aparte de la pobreza y los conflictos, Guatemala está ubicada en el llamado ‘Corredor Seco de América Central, una de las zonas más afectadas por la sequía, producto del fenómeno de El Niño en 2015 y 2016. Aquel fenómeno fue una de las peores sequías en los últimos diez años y dio lugar a fuertes caídas en la producción agrícola, con pérdidas estimadas de entre el 50% y el 90% de la cosecha.

 

Región latinoamericana

A nivel general, en América Latina y el Caribe, el hambre ha crecido por tercer año consecutivo. Comparando 2017 con 2016, el número de personas subalimentadas en la región aumentó en 400.000 personas y, actualmente, la cifra total es de más de 39 millones. La ‘buena’ noticia es que, sobre el nivel de desnutrición aguda infantil, el 1,3 % de su población (700.000 niños menores de cinco años), está muy por debajo del promedio mundial. Y el retraso en el crecimiento de los niños (desnutrición crónica), también se ha reducido, cayendo desde el 11,4 % en 2012 al 9,6 % en 2017.


Estos son, al menos, dos resultados positivos dentro de un escenario regional más desalentador.

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GRUPO EDITORIAL EL SATÉLITE (GES) I Ver enlaces relacionados...

SITUACIÓN DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y LA NUTRICIÓN
EN EL MUNDO

Informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO (2017)

¿QUIÉN NOS ALIMENTARÁ?
La red campesina alimentaria o
la cadena agroindustrial 

El Grupo ETC promueve la divulgación amplia de esta publicación en todo tipo de medios, incuso fotocopiándolo.
Autor: Grupo ETC (3ra. edición, 2017)

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