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Los Bonos Carrasquilla:
un debate con mucho fondo

Carlos Tobar I OPINIÓN I Neiva, Huila

Más allá del debate de corrupción que el senador Robledo realizó ayer en el congreso de la república contra el Minhacienda, Alberto Carrasquilla, estoy de acuerdo, parcialmente, con la afirmación de Rudolf Hommes de que, el problema de fondo “es la precariedad e insostenibilidad de las finanzas de los municipios pequeños y medianos.”

Digo que estoy parcialmente de acuerdo, porque el exministro Hommes, oculta que, en buena parte, el problema radica en la reforma constitucional que recortó en una proporción sustancial las transferencias de los ingresos corrientes de la nación, establecida en la constitución del 91 a regiones y municipios.


Esa fórmula que era consistente con la nueva arquitectura institucional de transferir a regiones y localidades la responsabilidad de atender las necesidades más apremiantes de la sociedad: salud, educación, servicios públicos, vías, cultura y deporte, etc., fue abortada con la reforma del año 2001, ratificada con el acto legislativo del año 2007, impulsada por Carrasquilla y que, va a ser ratificada, con el proyecto de ley sobre el Sistema General de Participaciones-SGP, presentado por el gobierno Santos en la presente legislatura que el actual gobierno comparte y acompaña.


Ese recorte, dejó minusválidos a departamentos y municipios. Los recursos son inmensamente insuficientes frente a las grandes responsabilidades que se les asignaron a gobernadores y, sobre todo, a los alcaldes.


Basta revisar las noticias de los reclamos permanentes de comunidades por el abandono de escuelas, hospitales, puestos de salud, vías, puentes…, que los mandatarios locales no pueden resolver.


Las propuestas de reforma del régimen tributario de municipios y regiones de las que habla Hommes, la de 1994 por ejemplo, tienen como eje la actualización del catastro que, es una renta importante pero altamente inflexible una vez se actualiza. Sin olvidar que ese es un rezago histórico del problema de la tierra: su repartición, su tenencia, la legalización de la propiedad y, especialmente su vinculación al sistema económico productivo dificultada por la carencia de servicios y bienes públicos modernos.


Pretender con esto, evadir la responsabilidad de la nación de compartir, en proporción adecuada, los ingresos corrientes con municipios y departamentos es mantener el desequilibrio y la minusvalía de los entes territoriales.

Esa degradación de la institucionalidad se ha visto agravada por el régimen político que perpetúa el control de las actuales élites en el poder. La centralización de recursos en cabeza de la nación tiene que ver con tener el control de la repartición de los mismos para incidir de manera perversa en el sistema electoral.


Unas elecciones sin “mermelada” no son manejables a la luz de los caciques políticos de los partidos en el poder.


Finalmente, digamos que afecta los resultados administrativos la baja calidad de los gobiernos locales y regionales, no solo inficionados por la corruptela, sino que, nunca se les ha implementado un programa serio de desarrollo institucional en alcaldías y gobernaciones que genere capacitación adecuada y establezca requisitos mínimos para ejercer esos cargos y garantizar la eficacia.

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CARLOS TOBAR I Neiva, Huila, Colombia

MÁS DE CARLOS TOBAR (OPINIÓN)

LA LISTA DEL MERCADO

El día sábado de cada semana, cuando mi mamá hacía el mercado para la casa en un papel de cuaderno escribía, con su bella caligrafía de letra Palmer, todo lo que habría de comprar.


Por secciones, listaba las carnes, los granos, las frutas, las verduras, el pan y los biscochos, el queso, la panela, la sal y el azúcar, etc. Yo, que era el mayor de la prole, tenía como tarea acompañarla con la señora que realizaba las labores de cocina, para cargar el mercado. Lo único que no iba en el listado era mi retribución: un sabrosísimo batido de leche que recibía como premio a mi esfuerzo. Ustedes ya deben estarse preguntando porqué carajos traigo esta pequeña historieta a colación.


Pues bien, mis queridos lectores, la explicación es sencilla. Esa es la sensación que me ha dejado la inveterada manía de la “clase dirigente” regional de elaborar una “lista de mercado”, cada vez que un gobernante del orden nacional visita nuestro terruño. Tarea más obligatoria, si quién llega es el mismísimo presidente de la república.


La parafernalia es un calco, ocasión tras ocasión. Casi que uno podría desempolvar las “listas de mercado” de visitas anteriores y sin gran esfuerzo encontraría que se repiten desde tiempos inmemoriales, no solo por la falta de imaginación de los “dirigentes”, sino por el listado de innúmeros incumplimientos del gobierno central. Esa historia ya la conocemos y en esta ocasión no será diferente. Entre otras cosas porque los actores son del mismo costal, empacados con la misma tierra, y, además, son frutos vanos de cosechas estériles.


¿Por qué se suceden estos hechos, una y otra vez, y no aprendemos la lección? Sencillamente, porque no hemos hecho bien la tarea de conocer nuestras necesidades, potencialidades y oportunidades para proponernos un proyecto de vida común.


Que no individual que, es a lo que aspiran quienes logran identificar un nicho de negocio que, desafortunadamente no supera la segunda o tercera generación, como lo prueba la historia del emprendimiento de los últimos 100 años. No hemos podido entender que el propósito colectivo es la fuente sólida del progreso. No obstante que los logros relativamente exitosos, como el cultivo del café, han sido trabajos de gran sacrificio y constancia de miles y miles de huilenses, durante varias generaciones.


Otra razón es la incomprensión de que la institucionalidad debe ser fuerte y tener un claro propósito nacional. El ejemplo es la generación de energía. Tenemos dos grandes represas hidroeléctricas que, a pesar de significar un inmenso sacrificio de riqueza regional, no nos entrega nada para la creación de trabajo y capital propio con el propósito de reinversión en otras ramas de la producción: agrícolas, pecuarias, agropecuarias, industriales o de servicios que, además, incremente los ingresos comunes por impuestos para suplir los bienes y servicios públicos, como forma cierta y benéfica de redistribución del ingreso regional… Hay muchas más que por hoy se quedan en el tintero.


Finalicemos diciendo que, la de Duque, será una lista de mercado, pero sin batido.

CARLOS TOBAR (Neiva, 02 de octubre de 2018)

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